Se identifica con el nombre de Holocausto al intento de aniquilar totalmente a la
población judía de Europa que culminó con la muerte de unos 6 millones de judíos. Entre los métodos utilizados estuvieron la asfixia porgas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los golpes, el hambre y los trabajos forzados.
Aunque las políticas criminales contra los judíos se habían ido desarrollando paulatinamente desde años antes, la decisión de afrontar el exterminio definitivo fue tomada, con bastante probabilidad, entre finales del verano y principios del otoño de 1941 y el programa emergió en su plenitud en la primavera de 1942.
La persona encargada de su diseño y organización administrativa fue Heinrich Himmler. Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita asesina de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que contaron directamente además con su aprobación.
Los primeros en usar el término «Holocausto» fueron los historiadores judíos de finales de la década de 1950, aunque su generalización no se produjo hasta finales de los años sesenta (por ejemplo, en su informe sobre el juicio a Eichmann, Eichmann en Jerusalén.
La palabra «holocausto» proviene de la traducción griega del Antiguo Testamento conocida como Versión de los setenta.
La historiografía sobre el nazismo y el Holocausto ha discutido desde siempre el grado de diseño u organización previa con la que se llevó a cabo el genocidio y, asimismo, el grado de implicación de Hitler, tanto en lo que se refiere a si hubo una orden directa y explícita del mismo para que se iniciase, como en si hubo respaldos explícitos por su parte durante su ejecución.
La imperfección de las fuentes, que en buena medida es un reflejo del secretismo de las operaciones de asesinato y de la deliberada falta de claridad en el lenguaje empleado para referirse a ellas, ha llevado a los historiadores a extraer conclusiones muy diversas, aun a partir de las mismas evidencias, en cuanto al momento y la naturaleza de la decisión o decisiones de exterminar a los judíos.
En el estado actual de conocimientos, parece asentada la idea de que el Holocausto no se desarrolló siguiendo las directrices de ningún plan perfectamente definido; de hecho, no se tiene constancia de ningún documento que recogiese un diseño específico para el mismo. Así las cosas, se considera qula Solución Final, tal y como surgió, era una unidad dentro de un número concreto de «programas» organizativamente distintos, uno de los cuales, surgiendo de las condiciones específicas del Warthegau y permaneciendo en todo momento bajo la dirección del mando de la provincia más que bajo el control central de la oficina principal de la Seguridad del Reich, fue el programa de exterminio de Chelmno.




