Nació en Viena el 2 de Noviembre de 1755y murió el 16 de Octubre de 1793 en París.Fue princesa real de Hungría y de Bohemia,y archiduquesa de Austria ,reina de consorte de Francia y de Navarra y mas tarde la de los farnceses .
Era hija del emperador Sacro Imperio Romano Germénico Francisco I y María Teresa I. Cuando María Antonieta la emperatriz se interesa la educacion con el fin de casarla.El 13 de Junio de 1769,el marqués de Durfort embajador de Francia en Viena, realiza la petición de mano para el Delfín.María Teresa acepta de inmediato.El 17 de abril de 1770, María Antonieta renuncia, oficialmente, a sus derechos sobre el trono austríaco y el 16 de mayo se casa con el Delfín en Versalles . El mismo día de la boda se produce un escándalo de protocolo: las
princesas de Lorena, alegando su parentesco con la nueva Delfina, se
permitieron bailar antes que las duquesas, grandes damas de la nobleza,
que murmuran ya contra «la Austríaca». Esa misma tarde 132 personas
mueren asfixiadas en la calle, en medio del regocijo público. Joven , bella , inteligente , heredera de Habsburgo
y con un árbol genealógico impresionante, su llegada aviva también los
celos del pequeño mundo de la nobleza versallesca y de las múltiples y
dudosas alianzas; pero la joven Delfina tiene miedo de acostumbrarse a
su nueva vida. Su espíritu se pliega mal a la complejidad y a la astucia
de la «vieja corte» y al libertinaje del rey Luis XV y de su amante Madame du Barry.Su marido la evita trata de amoldarse al protocolo y a la ceremonia francesa pero aborrece tener su corte.Por otra parte, María Antonieta es aconsejada a través de la voluminosa
correspondencia que mantiene con su madre y con el conde de Mercy-Argenteau, embajador de Austria en París, la única persona con la cual puede contar, ya que Choiseul
murió unos meses después de su matrimonio. Esta famosa correspondencia
secreta de Mercy-Argenteau es una fuente de información extraordinaria
sobre todos los detalles de la vida de María Antonieta después de su
matrimonio en 1770 hasta el fallecimiento de María Teresa I de Austria en 1780.El 10 de mayo de 1774, Luis XVI y María Antonieta se convierten en los reyes de Francia y de Navarra, pero su comportamiento no cambia mucho.María Antonieta se rodea de una pequeña corte de favoritos suscitando las envidias de otros cortesanos, multiplica su vestuario y
las fiestas, organiza partidas de cartas en las que se realizan grandes
apuestas.Su vida en la corte
Ella no quiere ser gobernada, ni dirigida, ni siquiera guiada por las personas entendidas. Esta es la cuestión hacia la cual todos sus pensamientos parecen, hasta el presente, estar concentrados. Fuera de esto, no reflexiona demasiado, y el uso que ha hecho, hasta el momento, de su independencia es evidente, pues sólo se ha preocupado de la diversión y la frivolidad.
La Revolución de 1789
En 1789 la situación de la Reina es insostenible. Corre el rumor de que Monsieur (futuro Luis XVIII) habría depositado en la asamblea de los notables de 1787 un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales. El rumor menciona un retiro de la Reina en Val-de-Grâce. El abad Soulavie, en sus Mémoires historiques y politiques del reinado de Luis XVI,
escribe que se pensaba que María Antonieta «se llevaría con ella todas
las maldiciones del pueblo y que la autoridad real sería, por este
motivo, total y súbitamente regenerada y restaurada».
El proceso
El 14 de agosto de 1793, María Antonieta es puesta a disposición judicial ante el Tribunal revolucionario, presentándose como acusador público Fouquier-Tinville.
Si en el juicio de Luis XVI se había intentado guardar las apariencias
de una cierta equidad, no se hizo así con el proceso a María Antonieta.
El dossier se prepara a toda prisa; es, a todas luces, incompleto,
Fouquier-Tinville no logra encontrar todos los documentos de Luis XVI
Para exagerar la acusación, Tinville hace declarar contra su madre al Delfín, manipulado por sus guardianes revolucionarios. Delante del tribunal, el niño acusa falsamente a su madre y a su tía, Madame Isabel, de haberle incitado a la masturbación y de haberle obligado a participar con ellas en ciertos juegos sexuales. Indignada, María Antonieta pide a las mujeres del público que la defiendan: «La naturaleza rechaza semejante acusación hecha a una madre. Apelo a todas las madres presentes en la sala». El motín es evitado por poco.
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